Yo sí quiero transgénicos

Parece que últimamente se ha puesto de moda eso de declararse ciudad libre de transgénicos. Esta no es la primera ni será la última de las campañas que se creen contra los transgénicos, y donde fundaciones como Greenpeace se muestren a la cabeza en la búsqueda de su prohibición, argumentando que su consumo y cultivo provoca daños para los seres vivos que los consumen y que habitan su mismo ambiente.

Los organismos genéticamente modificados (OGM) han sido uno de los grandes avances de la ciencia y uno de los casos más demonizados desde su nacimiento. Y es que no hay más que poner en Google ‘alimentos transgénicos’ para que imágenes de lo más variopintas aparezcan ante ti: hombres con tres brazos tras tomar transgénicos o manzanas que te comerían de un bocado son solo unos ejemplos.

Sin embargo, todo esto ha quedado desmentido. La Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina de EEUU ha demostrado, a través de una revisión basada en los artículos científicos publicados en los últimos 30 años, que los alimentos transgénicos no causan problemas, ni a la salud humana ni al medio ambiente. No hay diferencias entre el consumo de un organismo genéticamente modificado y uno que no. Aquí dejo la referencia al informe, por si alguien quiere profundizar más en el tema: National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine. Genetically Engineered Crops: Experiences and Prospects. Washington, DC: The National Academies Press, 2016. doi:10.17226/23395.

Estoy seguro de que muchas de estas personas que defienden a capa y espada la prohibición del consumo de alimentos transgénicos no conocen lo que son. Su definición es la siguiente: “Los alimentos transgénicos son aquellos alimentos a los que se les han insertado genes exógenos (de otras plantas o animales) en sus códigos genéticos”. Eso de introducir genes exógenos nos puede llamar la atención o incluso echar un poco hacia atrás, pero con respecto a esto, quiero dejar una reflexión: la introducción de genes exógenos de una planta o un animal en otro se lleva haciendo desde siempre, o ¿cómo se han obtenido muchas de las especies de perros de las que tenemos en la actualidad o algunas de las variedades de tomates que nos comemos hoy? Mediante cruzamientos. Esto no es otra cosa que la mezcla del material genético de dos individuos donde, totalmente al azar (aquí no hay ningún tipo de control), se produce la recombinación entre ellos, apareciendo nuevas características.

El desarrollo de los alimentos transgénicos puede proporcionar una serie de ventajas, algunas de las cuales, aunque a pequeña escala, se están poniendo en marcha ya. Quiero comentar uno de los ejemplos más clásicos en el uso de estos alimentos, el arroz dorado:

  • Arroz dorado

El arroz blanco, normal, carece de β-caroteno, un precursor de la vitamina A. El consumo de esta vitamina es importante porque su deficiencia provoca la pérdida de la vista, dejando unos 500 000 niños ciegos al año por esta razón.

En este caso, el arroz dorado se caracteriza porque se han introducido una serie de genes (gen psy de narciso, gen crtl bacteriano y el gen lcy de narciso) que permite que la planta de arroz sintetice β-caroteno, acumulándose, lo que da lugar a su característico color dorado.

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Por otro lado, una de las aplicaciones que más interesa desarrollar desde el punto de vista médico es la utilización de alimentos que puedan servir como vacunas. Gracias a la expresión de proteínas inmunogénicas (que generan una respuesta inmune) en alimentos que serían suministrados fácilmente a la población de esta manera. A través del desarrollo de estos alimentos, se podría conseguir que una mayor parte de la población tuviera acceso a vacunas sin necesidad de un personal médico que las administrase ni de instrumental.

Aunque estas son algunas de las ventajas de la producción de alimentos transgénicos, el informe previamente mencionado sí que hace hincapié en que el uso de organismos genéticamente modificados que ofrecen resistencia a herbicidas o insecticidas, como el conocido glifosato, está provocando la aparición de insectos que presentan nuevas resistencias, lo que se está convirtiendo en un problema para la agricultura. El problema de la aparición de nuevas resistencias no está restringido ni mucho menos a la producción de OGM, es nuestro mal uso de los antibióticos lo que está generando un gran problema a nivel sanitario, pero eso será otro post.

Puesto que para muchas personas el rechazo a este tipo de alimentos, los alimentos transgénicos, se basa en el desconocimiento que termina generando el miedo, animo a todo el mundo a leer sobre estos, conocer las muchas ventajas que pueden ofrecer y acabar con esas ideas preconcebidas que una gran parte de la sociedad tiene sobre ellos.

Emilio M. Serrano

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