¿Cómo no vamos a estar locos, si vivimos rodeados de cuerdas?

Psicología, ¿por qué esta carrera y no otra?

Bien, yo me metí a estudiar psicología básicamente porque era lo único que no me desagradaba. De todas las posibles carreras, ciclos y diversos cursos de formación, psicología era esa palabra que me producía curiosidad.

No lo he tenido siempre claro. Digamos que me metí a ciegas. Y digo esto porque nunca había tenido contacto con un psicólogo ni conocía en profundidad en qué consistía su trabajo. A raíz de ver una serie llamada La pecera de Eva, me miré en mi espejo interior y pensé que yo tenía las cualidades necesarias y habilidades útiles para ayudar a quien lo necesitase. Ese fue mi paso; yo fui mi primer paso. Como lo debe ser cada persona con cada una de sus decisiones.

Otro factor muy importante que tuve en cuenta son las personas que me rodean. Ellos son mi fuente de inspiración, de fuerza y de criterio ante las decisiones. Con ellos comparto dudas, indecisiones, inquietudes, etc. Son un feedback que retroalimenta mi «yo» más interno y hacen que pueda llegar a conocerme mejor.

¿Qué aporta la Psicología?

Es una carrera muy agradecida mentalmente, pero muy pobre a la vez. Me explico. Somos personas que viven, sienten y piensan. Muchos de esos pensamientos se corresponden con expectativas futuras y con el locus de control. Lo que quiero decir con esto es tan sencillo como que yo esperaba que esta carrera fuese un crucigrama diario. Y esa idea me fascinaba. Soy una persona a la que le encanta pensar, reflexionar y jugar a dar con todos los puntos de vista posibles a pesar de no corresponderse a mi forma de pensar. Busco aprender cada día y que cada aprendizaje suponga un reto diferente.

Por todo esto, el problema viene cuando te pegas el batacazo. Cuando te encuentras en bajada sin frenos. Cuando vas haciendo asignaturas que realmente te aportan lo contrario de lo que necesita tu mente, cuando vas conociendo a profesores a los que sería más factible que tú les enseñases algo. Y poco a poco, tienes que ir cuidando y mimando tu motivación intrínseca porqué será aquello que te permitirá continuar.

bosque-frondoso

¿Satisfacción?

Cada elección comporta unas consecuencias. Yo me metí en psicología pensando que aceptaba al 100% todas las consecuencias que me diese la vida. Que si realmente yo estaba hecha para ser psicóloga, sería capaz de afrontar todas las adversidades que fuesen apareciendo en el camino.

He tenido bajones, he tenido ganas de abandonar. Ganas de salirme de lo establecido y volver a empezar. Pero justo en cada uno de esos momentos, ha aparecido alguna razón en mi vida para no huir. Razones transformadas en artículos interesantes, vivencias con niños a los que ayudas, visitas a residencias de personas mayores que te sacan ese brillo de ojos, actos de cariño en el tren, música que me relaja, frases que dan vida a mi mente…

La psicología está en todas partes. A decir verdad, la psicología está en mis ojos y ninguna lágrima de frustración podrá «limpiarme» la mirada.

Así que si sentís algo, luchad. Por muy diferente que sea de la realidad, luchad por llegar a donde queréis ir a parar. Por muy diferente que sea el camino del final.

Confiad en vosotros mismos, y las cuerdas de lo establecido poco a poco se desvanecerán. Y si nos llaman locos, que sea siendo felices.

Marina Gallardo Yeguas, estudiante de Psicología
en la Universidad Autónoma de Barcelona
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s